Germina el trigo en silencio vespertino,
y verde nos recrea en primavera
con rojas amapolas en hilera.
¡Convertirse en harina es su destino!
El agua, que es la fuente de la vida,
con la harina y la sal, se han hermanado,
para que nazca el pan, le han amasado.
¡Y a diario preside la comida!
Hacernos pan queremos,
¡Dios callado!
Para dártelo y que lo multipliques
y el hambre de los pobres erradiques
¡Hay tanto sufrimiento acumulado!
Te convertiste en pan, pan verdadero,
permanente en la blanca
Eucaristía
y con la vid,
Tu sangre cada día
regalas con amor al mundo entero.
Que nuestra imitación,
"Jesús, presente."
Incrustada en la vida del hermano
llegue a ser conducida por tu mano.
¡Pan que se entrege tierno y bien caliente!
Abundante es la mies, y tan espesa
que requiere trabajo permanente.
¡Para dar de comer a tanta gente,
obreros necesita la dehesa!
Gertrudis Rúiz.
Desde Motril (Granada)